De acuerdo con el diario deportivo Récord, al finalizar el encuentro los ánimos se calentaron entre Darwin Quintero y Omar Bravo provocando una serie de empujones, los cuales continuaron dentro de los vestidores del Estadio Omnilife.
Algunos jugadores encabezados por Bravo y parte del cuerpo técnico de Almeyda, intentaron colarse al vestidor azulcrema en busca de venganza ya que elementos del conjunto de Coapa se burlaron de ellos.
Ante esta situación, el auxiliar de Matìas Almeyda, Omar Zarif, se enfrascó en una serie de insultos con el presidente deportivo del América, Ricardo Peláez, y estuvo cerca de llegar a los golpes, pero fue separado por otros jugadores del "Rebaño".
Estas agresiones por parte del cuerpo técnico del conjunto rojiblanco podrían tener una sanción si en la cédula del árbitro Guerrero se detalla todo lo sucedido al término del partido.
