Los Raiders de Okland, también querían trasladarse a la zona, pero fueron excluidos del acuerdo, aunque podrían mudarse a Los Ángeles en caso de que los Chargers no lo hagan.
El movimiento pone fin a una ausencia de 21 años de la NFL de la segunda zona metropolitana más grande de los Estados Unidos.
Por su parte, los Chargers pueden seguir negociando con San Diego en busca de un acuerdo, para construir un nuevo estadio o pueden aprovechar la opción de unirse a los Rams y al propietario Stan Kroenke, en el complejo de 1.800 millones de dólares que está construyendo.
Los Rams jugarán en un estadio temporal, posiblemente el Coliseum de los Ángeles, hasta que estén completas las nuevas instalaciones, posiblemente para la temporada de 2019.